La transformación digital

Por: Bruno Cervantes

La digitalización, estrictamente definida, es la conversión de información análoga en información digital. Puede ser fácilmente ejemplificada con un proceso tan cotidiano como  el escaneo de una documento o una imagen para su almacenamiento. Lo cierto es que para la mayoría de los mexicanos, la revolución digital solo se comprende parcialmente, esto debido a que usualmente es abordada como un tema acotado o dirigido específicamente a temas industriales o de comercio.

El debate global sobre la digitalización ha ido tomando importancia no solamente en temas de negocios, sino también en la política y el desarrollo social y comenzamos a darnos cuenta que a través del uso de estas herramientas digitales, podemos abordar y resolver casi cualquier tipo de problema. Los más de 300 años de historia que hay detrás de la transformación digital, desde el desarrollo del sistema numérico binario en 1703, la aparición de las primeras computadoras digitales en 1939, la introducción del internet y la computación cuántica que, según expertos, se encuentra cada vez más cerca, nos colocan hoy en un escenario amplísimo, con alcances y velocidades de transformación nunca antes vistos.

La revolución digital que actualmente conocemos es quien da vida a fenómenos como el “Internet de las Cosas”, “La industria 4.0”, y muchísimos otros conceptos más que se encuentran en las agendas globales actuales. También ha influido en la generación de nuevos y cada vez más sofisticados modelos de negocios a través del uso de tecnologías como los teléfonos inteligentes, blockchain, sistemas de pagos, criptomonedas, el uso del Big Data y muchas más.  

Es cierto que la transformación digital ha estado sucediendo de manera desigual en el mundo. Las agendas políticas, económicas y sociales establecidas por algunos países han definido el grado de avance que tienen en este rubro. Países como China o Malasia avanzan más rápido que la mayoría de los países hacia dicha evolución. Países como Singapur o Estados Unidos son ya ejemplos a seguir en cuanto a capacidad digital. Sin embargo en otras zonas del mundo, no se está aprovechando la digitalización y esto sin duda generará escenarios desequilibrados en un futuro no muy lejano.

Hoy, la transformación digital pone a nuestro alcance algunos retos, pero sobre todo oportunidades prácticamente infinitas para abordar las problemáticas actuales.

Uno de los retos tiene que ver con los cambios culturales a los que empresas, sociedades y gobiernos se enfrentan al momento de querer adoptar las herramientas. Otro reto es la adaptación de las organizaciones a un escenario mucho más competitivo, en donde las poquísimas barreras de entrada pueden dejar fuera fácilmente a entidades poco preparadas o dispuestas. Un tercer reto y probablemente uno de los más importantes es la seguridad y confiabilidad de la tecnología para manejar nuestros datos. 

Como parte de las oportunidades, la transformación digital nos permite inventar nuevos modelos de negocio, generar visiones holísticas sobre problemas sociales, disminuir las barreras culturales entre los países, eficientar el consumo, democratizar el conocimiento, evaluar políticas públicas entre muchas otras más.

Hoy en México es necesario divulgar y socializar el tema de la digitalización como herramienta transformadora que puede ayudarnos en gran medida al análisis y eventual solución de muchos de los rezagos que existen en todos los aspectos de la vida de nuestro país. Debemos comenzar a descubrir nuevos enfoques para estudiar los problemas en las empresas, en las ciudades y en cualquier otro tipo de organización. Estas nuevas herramientas nos han ampliado el horizonte y están haciendo posible disminuir la dificultad de enfrentarnos casi a cualquier problema o situación. Utilizando las tecnologías de la forma correcta, lograremos cada vez mayores índices de productividad, de eficacia, pero sobre todo de calidad de vida para todos.

La revolución digital es mucho más que computadoras, que programas, que automatización. Realmente es un movimiento transformador que bien utilizado, permitirá a la humanidad disminuir en gran medida las grandes problemáticas mundiales y que tendrá una enorme influencia en el mejoramiento de la calidad de vida de la gran mayoría de la población.

Es tarea de todos nosotros, los convencidos, que este fenómeno sea explotado al máximo para el beneficio de todos. En el mundo digital es posible casi cualquier cosa, automatizar una toma de decisiones o un proceso productivo, aprender un idioma, ordenar un producto del otro lado del mundo, estudiar la pobreza y atacar sus causas fundamentales y así reducir la desigualdad, mejorar la calidad de vida de cualquier trabajador, eficientar y democratizar gobiernos, reducir costos en cualquier servicio o industria e infinidad de beneficios que se encuentran ya muy cerca de nosotros. Hoy más que nunca, debemos asumir el compromiso y la responsabilidad que tenemos de convertirnos en protagonistas de esta ola transformadora y no quedarnos fuera como país, comenzando como individuos a sintonizar esta frecuencia de aprendizaje, de mente abierta y de cambio de paradigmas.